#MartaPrades - Mucho que reflexionar

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Agosto, un mes que en principio invita a la fiesta, está resultando más doloroso de lo que nos gustaría; los principios básicos que debieran regir lo más esencial, la vida, parecen olvidados, no solo por quienes nos gobiernan, que por irracional y vergonzoso que parezca, nos dicen que no tenemos “permiso” para rescatar a otros seres humanos, sino por todo el conjunto de la humanidad que parecemos haber olvidado nuestra responsabilidad como usufructuarios de este planeta que heredamos.

Mientras cientos de seres humanos esperaban en el Mediterráneo a ser rescatados, y los dirigentes de países, que se suponen civilizados, decidían qué hacer con sus vidas desmenuzando el entramado legal del que se han dotado para escurrir el bulto, el planeta arde y la vida desaparece.

Desaparece en la cercana Gran Canaria, en los más de tres millones de hectáreas quemados en Rusia o en la inmensidad de la Amazonía.

Nos conmueven las imágenes, sentimos dolor y empatizamos con quienes perdieron sus casas o sus cosechas y ganado, por el patrimonio natural que tardará años en recuperarse; hasta nos volvemos solidarios, y a veces, hacemos alguna donación o somos guays y no usamos bolsas de plástico.

Pero no seamos ilusas, esto no va solo de solidaridad, esto va de política, principalmente de políticas neoliberales que hacen del mundo un mercado en el que todo tiene un precio, y todo se compra y se vende, de políticas fascistas como las de Salvini o Bolsonaro que cierran puertos y rechazan al que viene de fuera, o que niegan el cambio climático como Trump, y que con sus política medioambientales han provocado que los incendios aumenten un 83% en 2018 en Brasil.

El planeta arde, el pulmón que nos proporciona el 20% del oxígeno que necesitamos para vivir, agoniza por decisiones políticas de gobernantes entre cuyas prioridades no está frenar el cambio climático, y sí la sobreexplotación de sus recursos para llenar las cuentas de resultados de unos pocos.

Es fundamental y urgente aplicar medidas que cambien el modelo productivo actual centrado en obtener beneficios, y poner como primer punto en la agenda de quienes gobiernan, la lucha contra el cambio climático y la defensa del medio ambiente. En resumen, la vida.

Septiembre se prevé calentito, pero esta vez no será por el fuego, sino los jóvenes luchando por su futuro.

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